Una tertulia inesperada

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Leticia Berenice Jiménez Marín, nació, el 10 de.diciembre de 1987. Es  egresada de la 5a generación (van 11) de la Licenciatura…

Leticia Berenice Jiménez Marín, nació, el 10 de.diciembre de 1987. Es  egresada de la 5a generación (van 11) de la Licenciatura en Ciencias Genómicas (LLC)  y pasante de maestría del Programa en Ciencias Bioquímicas de la UNAM. Su tutora es la Dra. Esperanza Martínez del Centro de Ciencias Genómicas (CCG) de la  UNAM. Está trabajando en el metagenoma fecal deGopherus  berlandieri, una tortuga herbívora que habita en el norte de México.  Estudió un año en la carrera de Biología de la Facultad de Ciencias de  la UNAM antes de decidirse por entrar de lleno a estudiar Ciencias Genómicas; este tiempo fue fundamental porque le dio la perspectiva y visión con respecto a la relevancia de la genómica para  entender fenómenos biológicos complejos a gran escala. Es una chica  inteligente, entusiasta, creativa, propositiva, apasionada de la  evolución y de la difusión de la ciencia. Disfruta mucho también de escribir poesía, pintar (acuarela), le encanta ver buen cine y es adicta a la lectura, desde ciencia hasta novelas y editoriales. He  tenido la fortuna de colaborar con Berenice ya que ha sido mi ayudante  durante al menos 3 años en el curso Frontiers in Genomics que  coordino en la LCG.

Berenice Jiménez, Juan Escalona (alumno de la 10a  generación de la LCG) y yo estamos organizando el seminario Major Transitions in Evolution sobre las transiciones fundamentales de la evolución a llevarse a cabo en marzo  23-25 de 2015. Dicho evento conmemorará una obra  transcendental publicada en 1995 por John Maynard-Smith (1920 -2004) y Eörs Szathmáry, enfocada en analizar los procesos fundamentales de la  evolución, desde la aparición de las primeras moléculas auto replicates, el posible escenario que dio origen a la vida, la aparición de los  eucariontes, el origen de la multicelularidad, hasta culminar con el advenimiento del lenguaje, siendo todos éstos saltos evolutivos irreversibles y determinantes  para entender a la vida tal y como la  conocemos actualmente en nuestro planeta. El avance vertiginoso de la biología en los últimos años, enmarcado por el conocimiento generado a  través de las Ciencias Genómicas y el acceso a la información masiva mediada por el Internet, nos ha motivado a revisitar este relevantísimo  tema. Esta reunión ofrecerá una oportunidad excepcional dado que varios de  los investigadores que han contribuido a entender dichos procesos  fundamentales acordaron entusiasta y afortunadamente reunirse en México.  El Dr. Szathmáry, de hecho, aceptó gustosamente nuestra invitación.  Dos de los ponentes han sido  galardonadas con el Premio Nobel, y entre nuestros invitados incluimos ganadores del Premio Internacional  de Biología y el Premio Rising Star, y al Dr. Antonio Lazcano quien  recientemente ha sido nombrado miembro del Colegio Nacional, entre  otros.

Existen ocasiones en las que cualquiera se entrega a alguna tarea con poca idea de las dimensiones de la situación en la que se está involucrando. Del mismo modo  recibí yo la noticia de que los Doctores Victor Ambros y Gary Ruvkun  habían propuesto no hablar de las implicaciones de su trabajo para la videoconferencia que darían como parte de la serie de seminarios en torno a los Grandes Descubrimientos en Biología (ver referencia [2]). En su lugar, habían decidido conjuntamente que era mejor usar su investigación como marco para tratar un tema mucho más trascendental, y del cual, sin embargo, a menudo no se habla. Precisamente por esa última razón abordaré entonces ese mismo tópico: el proceso de descubrimiento.

Comenzaré, sin embargo, mencionando que ambos Ambros y Ruvkun son el tipo de personas cuya fotografía se puede encontrar en libros de biología molecular. Como es de esperarse, se necesita hacer no poca cosa para lograr esto. Ellos descubrieron los microRNAs, que son pequeñas secuencias de ácido ribonucléico RNA (molécula similar al ácido desoxirribonucléico DNA, con capacidad  de transmitir instrucciones biológicas) cuya función es –como alguna especie de policía– evitar que ciertas instrucciones provenientes del DNA se acaten en momentos indebidos. Su descubrimiento contribuyó a cambiar ideas tan dogmáticas como que el DNA que no codifica para hacer proteínas es “basura”, y abrió paso para lo que hoy en día es una fructífera rama de la investigación biológica [3]. A pesar de que dichas credenciales bastarían para que más de un investigador tomase una actitud narcisista (ya sea para consigo mismo o para con su trabajo), este dúo dinámico prefirió, entre anécdotas y risas, desbaratar la muy equivocada noción de que un científico es un émulo del Sr. Spock.

La experiencia universitaria

“Tuvimos la fortuna de trabajar en laboratorios extraordinarios”, comentó el Dr. Ambros desde el inicio de la charla. Tanto él como el Dr. Ruvkun hicieron su posdoctorado bajo la tutela del Dr. Robert Horvitz, ganador del premio Nobel de fisiología y medicina en 2002 [4]. Sin embargo, eso no es lo que hizo que considerasen tan especial ese laboratorio. Como tal, ellos dijeron que lo más fascinante era el ambiente. La oportunidad de poder discutir su trabajo con otras personas, la apertura para compartir y discutir resultados, y la posibilidad de siquiera pasar ante la puerta de la oficina de los científicos que admiraban contribuyó a su desarrollo. En palabras del Dr. Ruvkun, “el rol de una universidad es unir gente con múltiples intereses, mezclarla, y [permitirle] expresar sus ideas libremente “, ensalzando la experiencia universitaria genuina.

Una saludable dosis de duda

Además de una vasta dosis de modestia y apreciación por la comunidad, ambos interlocutores nos confiaron algo que todo estudiante de ciencia se pregunta tarde o temprano: “¿Qué estoy haciendo?”

Según nos comentaron, ellos habían sido los primeros estudiantes de posdoctorado del Dr. Horvitz, y cuando les tocó el turno de establecer sus propios laboratorios, no pudieron evitar cuestionar si existía relevancia en su trabajo. “Nos estaban lavando el cerebro”, explicó el Dr. Ruvkun cuando se refirió al bagaje intelectual con el que salieron. Sin más que su ilusión por no estar gastando tiempo, y armados con el rigor científico, decidieron trabajar con un par de genes que poseían impacto en el desarrollo embrionario de una lombriz microscópica. Aunque ambos insistieron reiteradamente en que tuvieron mucha suerte, no dejaron de hacer énfasis en algo que consideran fundamental: defender las propias ideas. En su opinión,  aunque es muy válido dudar de la relevancia de un trabajo, no lo es tanto dudar de lógica detrás de su realización. Así, valiéndose de esta fundamental herramienta y de su confianza para compartir los resultados que obtenían, se sintieron en capacidad de someterse al a menudo engorroso proceso de publicación. Naturalmente, ellos no fueron los únicos en dudar de su trabajo; varias revistas lo hicieron también. Sin embargo, y con una amplia sonrisa, el Dr. Ruvkun indicó que, a menudo, los descubrimientos revolucionarios no se publican  en “revistas muy muy”, pues es difícil encontrar aceptación cuando se desafía un dogma. Dicho de otra manera, se requiere de valor (y de amigos) para defender la propia interpretación de un resultado.

De la moda, lo que te acomoda

A partir de que la comunidad dedicada al trabajo con RNA se interesara en el trabajo de ambos investigadores (más que la comunidad que estudiaba genes del desarrollo), Ambros  y Ruvkun pasaron al veloz mundo de la novedad científica. Aunque esto presenta sus ventajas, los dos prontamente hicieron una advertencia para quienes se inician en la labor científica… no caer en la tentación de trabajar en lo que sea popular en el momento, o al menos no hacerlo porque lo sea. Claro, es más sencillo obtener fondos para la investigación que goza de “novedad”, pero esto poco importa si el hambre por descubrir no está detrás de las preguntas a plantear. En su lugar, sugieren ser rigurosos y conservar la curiosidad. De hecho, el descubrimiento de que uno de los genes que estudiaban -Lin7- puede encontrarse en de todos los animales y no solamente en la lombricita que ellos estudiaron originalmente, fue producto de la más pura curiosidad. “[Ese análisis] era algo sin sentido, ridículo de hacer; no había razón para creer que funcionaría”, confesó el Dr. Ambros.

Algunas cosas no cambian

Tras compartirnos su experiencia estudiantil, sólo quedaba un pendiente por cubrir. Dado que ambos investigadores rondan los 60 años de edad, valía la pena preguntar cómo ha cambiado el proceso de descubrimiento. Su respuesta a esta interrogante fue  igualmente inesperada e inspiradora. “No ha cambiado”, explicó el Dr. Ambros. A pesar de que se han visto tantos avances en los últimos años, de la finura de los nuevos análisis y del aumento en la velocidad de generación de conocimiento, él piensa que el espíritu que nos impulsa a buscar la comprensión de cualquier proceso es el mismo. Ante la tentación de sentir que algún tema está cubierto, que se sabe ya lo que se necesita, nos dijo “yo sé que eso no es cierto, porque todos los días encuentras sorpresas […] sin importar dónde trabaje la gente, las hay”. Para  enfatizar este punto, nos ofreció un ejemplo de su propio trabajo. A la fecha, no se entiende por qué Lin7 se puede encontrar en tantos organismos. Agregó después que, en realidad, no sabemos casi nada; sólo es más cómodo negar que así son las cosas.

Quizás fue precisamente en ese tenor que, para finalizar, el Dr. Ambros mencionó una de las cualidades más ennoblecedoras de la labor académica: “Casi cualquiera puede contribuir en algo”. No se necesita ser una especie de genio para aportar a la máquina de conocimiento. Aún ahora, él se considera una persona sin aptitudes extraordinarias que se pregunta cómo llegó a donde está… y en ese cuestionamiento encarna la quintaesencia de la curiosidad que dirige a la ciencia.

Artículo publicado originalmente “Una tertulia inesperada” en el periódico Unión de Morelos por miembros de la Academia de Ciencias de Morelos A.C.

Referencias:

1. Tolkien, J. R. R. (1937) The Hobbit. Edición traducida al español. Minotauro: España. 2. Ambros, V., Ruvkun, G. (Febrero 26, 2014). The discovery of microRNAs. Seminar series: Major Discoveries of Biology. Videoconferencia. Centro de Ciencias Genómicas, UNAM, Cuernavaca, Morelos. 3. Nature Reviews (Obtenido en 2014) Web Focus MicroRNA. Obtenido en línea de http://www.nature.com/reviews/focus/microrna/index.html 4. Nobelprize.org (Obtenido en 2014) The Nobel Prize in Physiology or Medicine 2002. Obtenido en línea de http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/2002/ 5. Jiménez, B. (2014) Ambros y Ruvkun. Bosquejo.
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Cómo citar: Autor, C., Texto de Berenice Jiménez Marín Estudiante de Maestría en Ciencias Bioquímicas, UNAM Presentación de Federico Sánchez Rodríguez Instituto de Biotecnología, UNAM Academia de Ciencias de Morelos (2018, 21 de Septiembre ) Una tertulia inesperada. Conogasi, Conocimiento para la vida. Fecha de consulta: Enero 26, 2022

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