[EQC -2015] El ADN: Una molécula que nos da dos destinos.

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Como sabemos, todo ser viviente contiene material genético. Dicho material genético o genoma está constituído de moléculas de ADN. Aparte de…

Como sabemos, todo ser viviente contiene material genético. Dicho material genético o genoma está constituído de moléculas de ADN. Aparte de entender las bases químicas de las moléculas de ADN, es importante entender qué capacidades otorga en el contexto de las leyes de la vida. Estas capacidades son tan centrales y duraderas en la vida que vale la pena considerarlas como “destinos”.

 El DNA como mapa arquitectónico del organismo

 Una de las funciones del ADN  es el de ser el código o plan arquitectónico de cómo hacer un organismo. Al leerse los fragmentos de ADN que definen los genes, se producen las proteínas que hacen las células, órganos y tejidos, que en conjunto forman la anatomía de un organismo. El ADN define el plano de construcción, como los planos de un arquitecto en papel. Cada vez que un gene es leído, se construye o sintetiza una proteína, una pequeña pieza de la anatomía de células y por lo tanto del organismo. 

En la historia de la biología una de las primeras observaciones fue que de dos caballos nacen siempre caballos, de dos ballenas nacen siempre ballenas. Con la fecundación surge la primera célula de un nuevo  organismo, arranca un nuevo individuo que se desarrolla hasta su estado adulto.   En 1700 era un misterio entender cómo un organismo puede dar lugar a otro semejante. Era difícil entender cómo “copiar” una estructura que tiene tres dimensiones.  Una superficie es fácil de copiar, como lo hacen los escultores al cubrir una superficie con yeso, y hacen con el molde copias del original.  En cambio si la escultura tiene órganos y una fina anatomía en su interior, ¿Cómo vamos a copiar dicha organización interna? ¿Cómo copiar una estructura de tres dimensiones,  cuando solamente podemos tocar la superficie?  Esta pregunta se la hizo Buffon, naturalista francés del siglo XVIII1 .

La respuesta  se obtuvo al conocer la estructura del ADN en la segunda mitad del siglo pasado, y al entender la lógica del ADN2. La respuesta es que el plano arquitectónico o código de la vida es lineal1 . En efecto, el ADN es un texto de millones de letras, que la célula lee en forma lineal. El misterio se resuelve gracias a que la lectura de cada gene3  codifica y produce una proteína, que se dobla y enreda consigo misma para hacer un pequeño edificio molecular de tres dimensiones.  

El código que dicta el camino de construcción de un individuo se encuentra escrito en el texto de ADN, texto de cuya expresión surgen todos los órganos y todos los tipos de células del organismo. Todas las células de un individuo contienen el mismo texto, sin embargo, cada una, como en una orquesta, lee solamente la parte del texto que corresponde a su anatomía y a su biología. Lecturas de ciertos genes formarán  neuronas por ejemplo, mientras que otra colección de genes definirán una célula del hígado. Las lecturas, igual que los latidos del corazón, se hacen constantemente ya que nuestro cuerpo se reconstruye a lo largo de la vida.  La biología nos dice que uno de nuestros destinos es renacer, crecer, pasar por las distintas etapas de la vida.

 El ADN registra los cambios en la evolución 

La segunda función del ADN sucede en otra escala de tiempo; el tiempo de los miles y millones de años desde el origen de la vida en nuestro planeta hasta nuestros días. En efecto, toda forma de vida proviene por descendencia, de generaciones atrás, una tras otra, en forma continua por millones de años desde el origen mismo de la vida en nuestro planeta. Visto del presente hacia atrás, todo organismo se conecta físicamente con los inicios de la vida. Se puede decir que somos la hoja viva de un cuerpo que ha vivido por millones de años. Allí descansa el misterioso significado de nuestro segundo destino. Esta conexión nos hace más grandes que nuestra persona, y la muerte de nuestro cuerpo se aprecia necesaria para que la evolución siga su curso.  Visto de atrás hacia delante, muchos organismos no dejaron descendencia y no tienen representantes actuales vivos. Es a través de la evolución que una especie surge de otras especies anteriores. Fue apenas alrededor de 1960 que un par de investigadores propuso que pensáramos en el ADN como un texto con información evolutiva4 .

El ADN nos da dos cuerpos: el cuerpo habitual que conocemos, y al que pertenecemos como una de tantas “hojas vivas” de un árbol de millones de años de existencia. 

Referencias

    1. “La lógica de lo Viviente” Francois Jacob (1970). Ediciones Gallimard, Francia
    2. http://www.galileog.com/ciencia/biologia/adn/adn1.htm
    3. “[EQC 2015.- El ácido desoxirribonucléico” LBMJ
    4. Zuckerkandl E, Pauling L. Molecules as documents of evolutionary history. J Theor Biol. 1965 Mar;8(2):357-66. PMID de PubMed:5876245.


Cómo citar: Collado Vides, J. (2015, 03 de Noviembre ) [EQC -2015] El ADN: Una molécula que nos da dos destinos.. Conogasi, Conocimiento para la vida. Fecha de consulta: Noviembre 16, 2018

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